Día de despedidas y conocimiento de lo local.
El viernes 13 fue un día bastante triste y cansado, nos levantamos todos sobre las seis y cuarto de la mañana, ya que los alumnos franceses partían a las siete y media de la mañana en autobús hacia el aeropuerto de Madrid. Teníamos que estar a las siete y cuarto en el pabellón de deportes David Córdoba ya que sabíamos que las despedidas iban a ser largas. Nos acompañaron la profesora Alejandra, de historia, y David, de biología. La despedida fue muy emotiva, ya que habíamos congeniado genial con ellos y creado una gran familia. Fuimos todas las familias a despedirlos, nos dieron un gran abrazo de despedida y al instante a la mayoría se nos empezaron a resbalar lágrimas de felicidad por todas las nuevas experiencias vividas aquí, en España, asegurándonos de otro reencuentro igual de emotivo, para algunos, ya que la mitad de los demás estudiantes no les volverían a ver.
Tras el último adiós los estudiantes se marcharon echando un final vistazo a Daimiel y a sus correspondientes. Los estudiantes españoles volvieron a su vida normal yendo al instituto de nuevo a las ocho y media llenos de cansancio y tristeza. Mientras, los franceses nos fueron informando de su viaje. Tardaron dos horas y media en llegar al aeropuerto de Madrid y otras dos en llegar a París, su destino.
Por otro lado, el viernes fue el penúltimo día del alumnado alemán en Daimiel. Por la mañana, desde las 08.30 hasta las 11.15h, acudieron a clase con sus correspondientes. De este modo volvían a comprender cómo es el sistema español y las diferencias con el alemán. En el recreo, el alumnado alemán se separó de los españoles y estuvieron recibiendo sus diplomas de participación en el proyecto Erasmus+ del IES Juan D'Opazo.
El Museo Comarcal de Daimiel propone un recorrido didáctico por la historia de Daimiel y su territorio desde la prehistoria hasta el siglo XX, articulado en torno a temáticas como la historia, el territorio, la tecnología y las ideas y creencias que han marcado el desarrollo de la comarca.
En sus salas verás piezas arqueológicas de más de 4.000 años de antigüedad (relacionadas con la cultura de las motillas), así como objetos de las épocas íbera, romana y medieval.
También cuenta con una importante colección de cerámica, maquetas, óleos y dibujos que ayudan a contextualizar la vida tradicional manchega.
El museo rinde homenaje a tres personajes daimieleños: el arquitecto Miguel Fisac, el coleccionista Vicente Carranza (con una destacada colección de cerámica) y el pintor Juan D’Opazo. Destacar los dos últimos, pues en Toledo estuvimos frente al Museo de Santa Cruz, donde hay una exposición con cerámica de Carranza. Esto lo contó uno de nuestros compañeros. El segundo, Juan D'Opazo da nombre a nuestro centro. La visita fue completada con los textos del museo en alemán, otorgados por el propio museo al profesorado del IES Juan D'Opazo, que creó recursos digitales para ellos.
Por su parte, el Centro de Interpretación del Agua y los Humedales Manchegos (conocido como SAVIA) es un espacio divulgativo dedicado a poner en valor el agua como recurso esencial en La Mancha y, especialmente, en el entorno de Daimiel.
El recorrido se organiza en torno al agua: desde los aspectos geológicos que crearon los humedales, hasta sus usos humanos, su conservación y la importancia ecológica de estos ecosistemas.
Podemos encontrar recreaciones (como un pozo tradicional o la casilla de los pescadores), exposiciones permanentes y temporales, proyecciones audiovisuales y espacios educativos sobre flora, fauna y gestión sostenible.
El centro está ubicado en un edificio diseñado por Miguel Fisac y funciona como punto de referencia para entender el valor ambiental del agua y los humedales manchegos.

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